Playa de Regla de Chipiona a principios del S. XX

La Playa de Regla de 1935 no era tan diferente a la de hoy, ¿ o sí?

Quien conoce o ha visitado Chipiona, sabe que la Playa de Regla es una de las más visitadas y de las que más veraneantes y bañistas acoge cada año.

Con sus más de 1500 metros de fina arena, recibe la Bandera Azul de los Mares Limpios de Europa cada año, demostrando la calidad y servicios que ofrece a todos aquellos que la visitan.

¿ Cómo se veía la Playa de Regla, en la década de los años 30 del pasado Siglo XX?

Las historias antiguas tienen para nosotros un encanto especial. Nos permiten remontarnos a tiempos en los que las cosas eran diferentes aunque con muchísimas coincidencias. Hace un tiempo te contamos la historia del Vapor de Cádiz a Sevilla por el Guadalquivir, vista a través del relato de un pasajero.

Hoy te traemos la historia que Manuel Suirot, dejó en un artículo en el ABC del 24 de julio de 1935 en el que reconoceréis la Playa de Regla seguramente en sus palabras.

Manuel Siurot, abogado, juez y magistrado suplente y prolífico articulista del Correo de Andalucía y ABC.

La Playa de Regla, orgullo del pueblo de Chipiona, se distingue por una fisonomía especial, no sólo en su colocación, sino también por la manera que tienen estos veraneantes de desenvolver la vida.

La playa está colocada entre el Faro de Chipiona y el Convento y Santuario de Regla. 

Es decir, que la limpia y espléndida planicie, cómoda, fácil y sin ningún peligro, porque la inclinación de su plano hacia el mar es suave y sin accidentes molestos, desarrolla su curva graciosa entre la luz del faro y la luz de la Virgen morena, como si aquel trozo de riente naturaleza se sublimara en sus extremos, porque al Norte luce el farol gigantesco que guía a los barcos en el mar y al Sur brilla aquella otra inefable luz de la Virgen, que alumbra también a las naves de las almas en sus singladuras hacia el cielo.

Es también característica de esta hermosa playa reglense la perfecta honestidad y sencillez de costumbres de las aristocráticas familias que la viven en verano.

Una familia disfrutando en la playa, muy alejados de los estándares de moda de baño actuales (Años 30 S. XX)
Una familia disfrutando en la playa, muy alejados de los estándares de moda de baño actuales (Años 30 S. XX)

Hace un par de semanas, hablando yo en una crónica de Punta Umbría, aseguraba con plena justicia y verdad que seguramente no había en España una playa tan grande, tan magnífica y tan luminosa como ella.

Pues bien, ahora digo que tampoco conozco en ninguna parte nada tan tranquilo y tan suave como esta admirable playa de Regla. Cádiz, lujosa; Rota, popular; Sanlúcar, rica; Punta Umbría, bella, y Regla, tranquila como el silencio y sugestiva como la meditación.

A mí no me cabe duda que es una influencia de la Virgen y de aquellos frailes franciscanos, tan llenos de humildad y ciencia, que llevan al espíritu de los veraneantes la modestia comunicativa de los hijos del patriarca glorioso de Asís.

Vista del Faro y la Playa de Regla desde la orilla del Sanatorio de Santa Clara, donde jugaban los niños huérfanos y escrufulosos, cuidados por Hermanas de la Caridad (Años 30 S. XX)
Vista del Faro y la Playa de Regla desde la orilla del Sanatorio de Santa Clara, donde jugaban los niños huérfanos y escrufulosos, cuidados por Hermanas de la Caridad (Años 30 S. XX)

Ese afán mercantil y un poco judío que hay en todas las playas de apretar las clavijas al bolsillo del veraneante y en cuya presión lo mismo andan los dedos de los señores que arriendan casas y chalets, que los comerciantes de todos los menesteres de la vida, se empieza ya a dulcificar en todas las playas, y aquí, en Regla y Chipiona, ha empezado una saludable reacción en ese sentido.

Un grupo de muchachos posan para la foto en la Playa de Regla (Años 30 S. XX)
Un grupo de muchachos posan para la foto en la Playa de Regla (Años 30 S. XX)

Saludable reacción para todos, para los veraneantes, porque no se les explotará; y para los demás, porque de ese modo se alejarán prudentemente del contenido de la fábula famosa de la gallina que ponía los huevos de oro que en fuerza de querer multiplicar la puesta le rasgaron el vientre buscando el tesoro, y ya sabemos todos lo que encontró allí la ambición.

Chipiona ha comprendido cuál es su verdadero interés, y es una de las primeras que va a poner remedio en el desastroso sistema del veraneo de estos años atrás. Las primeras playas que hagan eso sentirán en grado superior el beneficio de sus intereses.

Pues hasta aquí este documento, histórico, sobre nuestra Playa de Regla, vista desde el extraordinario punto de vista de Manuel Suirot. ¿ Qué te ha parecido?

¿ Estás de acuerdo? ¿No? Deja tus comentarios abajo.

2 Comentarios

  1. Artículo muy interesante. Estoy de acuerdo ✌

  2. Diego Miranda Rodríguez

    Totalmente de acuerdo y de la manera tal sutil y maestría con que ha sido memorada y descrita.

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